"Los Viejos Puentes de Madera", también llamado "Los puentes de Madison" (lo cual depende de la editorial), es una novela romántica escrita por Robert James Waller en 1991,
bastante corta y sencilla para aquellos que gustan de una rápida lectura. A continuación, les dejo la sinopsis de la historia, bastante corta por cierto:
"Sólo fueron cuatro días, pero valieron por toda una vida...
Un fotógrafo profesional de la National Geographic Magazine llegó a Madison County, bucólico rincón de Iowa, para fotografiar unos viejos puentes de madera. Se detuvo en una
granja y conoció a Francesca. La atracción fue inmediata. El marido y los hijos de Francesa no estaban. Y el amor que nació fue tan precioso como breve en el tiempo.
Con la magia y el encanto de las grandes novelas de amor, ´Los viejos puentes de madera´ ha enido un éxito fulminante en los Estados Unidos. Es una historia simple y conmovedora,
que quedará grabada en la memoria del lector."
Hablando un poco del autor, el libro (editorial Emecé, 1993), hace la siguiente reseña:
"Robert J. Waller ha sido durante mucho tiempo profesor de management en la Northern Iowa State University (NISU). Es fotógrafo y autor de dos libros de ensayos. Toca la guitarra
y el banjo, y compone canciones. Viajando en una pick up, se dedicó a fotografiar los viejos puentes techados de madera y, de pronto, tuvo la idea de escribir esta novela. Lo hizo en dos semanas.
Sin mayor promoción, el libro ha tenido un éxito extraordinario. Lleva vendidos 300.000 ejemplares y encabeza la lista de Best-Sellers de The New Yorks Times. Waller ha escrito otras dos novelas.
Vive en Cedar Falls, Iowa"
Nota: esta historia fue llevada a la gran pantalla por la compañia Amblin Productions de Steven Spielberg. No he visto la adaptación de este libro, pero pronto lo haré, así
puedo dar más adelante una crítica de la película (y desde ya les aviso, haré también una crtítica sobre la adaptación de Crepúsculo, así como las de otras historias)
"Los viejos puentes de madera", narrada en primera persona por ambos protagonistas, a través de sus diarios, cuenta el fugaz romance de Francesca Johnson y Robert Kincaid, y
trata el trillado tema de la infidelidad, de los motivos que llevan a una mujer a serle infiel a su marido.
La historia, cuando está narrada desde el punto de vista de Francesa, hace que sientas una tremenda pena por la aburrida vida que lleva Francesa en el campo, lo monótono que ha sido
todo desde que se instaló en EEUU desde Italia, y cómo cambió una posible vida llena de emociones por estar al lado del único hombre que un principio parecía ser capaz de dárselo todo. Uno siente
un poco de rabia hacia el marido, que tiene a Francesa abandonada, y que la hace sentir poco mujer; y también por el pequeño pueblo en el que viven, en el que no existen los secretos y las
familias son muy conservadoras, prejuiciosas ante el mínimo descuido o error de cualquiera. Francesca se siente atrapada.
Cuando los hijos de Francesa, Michael y Carolyn, y Richard, su marido, se van a una feria a la ciudad durante cuatro días, Francesa conoce casi de casualidad al único hombre que la hizo
sentir realmente viva durante toda su vida, el fotógrafo Robert Kincaid. Y digo casi de casualidad, porque Robert tenía la tarea de fotografiar los puentes de Madison para un artículo de la
National Geographic Magazine, y cómo no sabía dónde quedaban los puentes, decidió parar en alguna casa en busca de información. Adivinen ustedes a qué casa fue a parar. Fue una intensa atracción
a primera vista, aunque no lo demostraron: Robert, por respeto, y Francesca, por miedo; miedo a sentirse culpable, miedo a ser descubierta, miedo a las críticas y los prejuicios de sus vecinos,
empeñados en llevar una vida estrictamente "correcta".
Durante esos cuatro días en que su familia no está, Francesca acompaña a Robert en las sesiones fotográficas de los puentes; Robert, maravillado con ella, gasta montones de rollos en fotos
de Francesca, una de las cuales queda de recuerdo para ella, que quedará escondida para siempre de los ojos de Richard. Durante ese corto lapso, Francesa y Robert se las ingenian para no ser
vistos por nadie y dan rienda suelta al amor y la lujuria. Francesa se siente más mujer que nunca, porque incluso puede hacer algo que su marido nunca le permitió: maquillarse, vestirse de forma
provocativa, y demás cosas de mujeres (ya me entienden, es que no voy con más detalles por si un hombre lee esto, para que no quede espantado).
Al final, Robert queda tan prendido de ella, que la invita a abandonar a su familia y a realizar viajes con él de por vida. Francesca se ve tentada a aceptar, porque sabe que
la vida que siempre quizo para ella estaba al lado de Robert; pero piensa en sus hijos, y en la deshonra que supone para su marido, se siente culpable y se arrepiente, y se niega a irse del lado
de su familia, por mucho que le duela esta decisión, sabe que ya hizo suficiente daño, y que quedarse era lo correcto. Es así que dolorosamente se separan, Robert sigue su vida realizando su
apasionante trabajo, y Francesca sigue la vida de campo, del lado de su familia. Richard nunca se entera de su infidelidad, por lo que continúa su vida siendo un feliz esposo, y más adelante,
fallece. Desde que Robert se fue, Francesca nunca recibió ni un llamado ni una carta de Robert, para no levantar sospechas, aunque se suscribió a la Revista National Geographic para tener
noticias de él, de alguna inocente manera.
Llegamos casi al final, en que nos encontramos una anciana y solitaria Francesca, cuyos hijos, ya crecidos, han hecho su vida y su familia en otros lugares. Todos los años, en una
determinada fecha, Francesca recuerda con la claridad de los días de ayer, esos gloriosos cuatro días que le dieron sentido a su vida. Cercana a su muerte, Francesa escribe una carta a sus hijos
revelándole la verdad, y mostrándole las cosas que Robert le había enviado como recuerdo (o herencia) tras su muerte. Los hijos, conmovidos por la historia, pautan un encuentro con un escritor
para que cuente la historia de su madre, para lo cual le entregan los diarios de Francesca y Robert; y es así en verdad como comienza la historia; ya que en el prólogo el escritor menciona el
encuentro con Michael y Carolyn, que lo convencen de relatar todo lo que en resumen yo les he contado.
Crítica:
A mí personalmente, me ha encantado esta historia en cuanto a la narrativa y más desde el punto de vista de Robert Kincaid que el de Francesa Johnson, porque en el caso de Robert, no hubo
infidelidad, él sólo se enamoró de una persona casada. Creo que es muy realista, porque nos da la noción de que es algo que puede pasarle a cualquiera en cualquier momento. Es otra faceta de la
infidelidad, en la que no se muestra la intención de herir al otro, sino el hecho de no poder evitarlo.
Lo que sí, a mis ojos, no deja de ser una infidelidad, con lo que no estoy de acuerdo. Yo me quedé sintiendo pena por Richard, y me hubiera gustado que lo hubiera sabido, pese a que
esto lo hubiera hecho infeliz y lo hubiera deshonrado. La infidelidad es un tema controvertido, y pese a que la narrativa me atrapó y me otorgó sensaciones y emociones, es algo un tanto
repulsivo, por más edulcorada que nos presenten un romance.
El personaje de Francesca no me agrada del todo de a ratos, y a veces me disguta la forma que tiene de ver las cosas, y me da un poco de rabia que por culpa de que no supo darle una
buena dirección a su vida, terminó atrapada en una aburrida vida que la llevó a ser infiel. El personaje de Robert Kincaid me cayó mucho mejor, en muchísimos aspectos, y pueden ver también,
que este personaje está casi basado en el autor, Robert Waller, ya que pueden ver muchas coincidencias entre los dos a lo largo de la historia.
Bueno, espero que les haya gustado y no haberlos aburrido. Este es uno de mis libros favoritos, y lo recomiendo para leer. Si prefieren que hable sobre libros más conocidos, háganmelo
saber, aunque a mi me gustaría compartir lo que he leído...
Nos veremos pronto!
~.~Polly~.~